Síndrome del edificio enfermo, como saberlo?

 

Si sientes malestar constante cuando estás dentro del inmueble donde vives o trabajas, quizá sufras el síndrome de , un desorden que puede hacer que se desmoronen los cimientos de tu bienestar.

Los edificios de oficinas y centros de trabajo de medio mundo cada vez son más sofisticados en c

 

uanto a su originalidad, diseño y prestaciones. Otros inmuebles en los que habitamos o trabajamos, sin embargo, adolecen de diversos fallos en su construcción o de una mala calidad de sus materiales.

En cualquiera de los dos casos, sus habitantes no estamos exentos de padecer el síndrome del edificio enfermo (SEE).

Los principales agentes causantes de dicha contaminación y por tanto las causas del síndrome del edificio enfermo son:

Químicos: como el dióxido de carbono que expulsamos al respirar, compuestos orgánicos volátiles o polvo.
Biológicos: principalmente las bacterias, hongos y ácaros presentes en los sistemas de ventilación del edificio.
Físicos: por ejemplo una iluminación mala o excesiva, ruido, vibraciones, humedad, una mala ergonomía del equipo de trabajo, olores desagradables o variaciones en la temperatura.

Psicosociales: en los edificios destinados al trabajo también influyen aspectos ligados a la organización de la jornada laboral, la propia labor que realiza el personal o las relaciones con los compañeros.

Según las autoridades sanitarias, se estima que aproximadamente uno de cada tres edificios modernos puede estar afectado por el SEE.

Aunque se desconocen las causas concretas que lo producen, fundamentalmente se atribuye a la contaminación del aire que circula en su interior.

En principio, no se trata de un problema grave que vaya más allá de un malestar temporal que reduce la capacidad de las vías aéreas de las personas, pero en casos extremos puede incluso agravar alguna patología.

tres claves que te puede ayudar a esclarecer si tu casa o tu oficina son edificios enfermos:

Observar las características del inmueble te puede dar pistas sobre el asunto. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido particularidades comunes en los lugares que provocan este trastorno.

Entre ellas están la existencia de un sistema de ventilación común, tomas de aire mal ubicadas, materiales baratos, paredes y suelos recubiertos con textiles o fibras, temperaturas homogéneas o un diseño enfocado al ahorro energético.
El número de personas que sienten los mismos síntomas que tú tienes es otro posible indicador de esta problemática.

La OMS considera que para poder hablar de este síndrome tiene que afectar a más del 20 por ciento de sus ocupantes. Si crees, por ejemplo, que el edificio donde trabajas está enfermo, puedes realizar una pequeña encuesta entre tus compañeros, incluso en diferentes plantas si se da el caso, para verificar si le ocurre a más personas.

La duración de esas molestias. Generalmente, el síndrome del edificio enfermo sólo afecta a las personas durante el tiempo en el que se encuentran en el interior del inmueble.

Por tanto, si al abandonar el trabajo te sientes mejor o las molestias desaparecen completamente en las vacaciones (y no nos referimos a la liberación que sientes después de un día estresante) sospecha, porque hay muchas probabilidades de que trabajes en un edificio enfermo.

hay posibles soluciones fáciles de implantar y que quizás hagan que el edificio se recupere:

Lo primero es realizar una a fondo de los conductos de ventilación, porque es ahí donde las bacterias campan a sus anchas.

Una vez despejados de cualquier resto de suciedad, es necesario mantener las medidas higiénicas en estos sistemas de manera permanente, limpiándolos de nuevo periódicamente.

Por otro lado, hay que buscar la manera de conseguir una mayor entrada y salida del aire fresco para que se renueve.

Mantener una temperatura confortable, de entre 22 y 24 grados.
Asegurarnos de que las tomas de aire exterior estén bien protegidas.
La humedad ha de intentar mantenerse entre el 40 y el 60%.

Es importante mantener un buen clima laboral y unas condiciones de trabajo adecuadas entre todos los empleados.

La modificación de algunos sencillos elementos de tu estancia también será de gran ayuda, como por ejemplo mejorar la iluminación, eliminar los ruidos o renovar los muebles de oficina.

Los productos químicos utilizados para la limpieza, el material de impresora, calderas, pesticidas y similares deben estar a buen recaudo y bien almacenados para evitar cualquier tipo de vertido o mal uso de los mismos.

Y tanto para educar como para combatir estos sintomas en los edificios ya sabeis que en Tecnodemo Iberica contamos con la experiencia, personal y medios para llevar a cabo uan limpieza, y de cualquiera de sea vuestro edificio o empresa.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Idioma »